19.12.09

AWAY WE GO



Un tema que me obsesiona (la manera más común que tengo de relacionarme con lo que me interesa) es la representación del amor en las películas. Es un clásico decir lo mal que le ha hecho Hollywood a la visión del amor, cosa que critican desde Roberto Arlt hasta 500 días con ella. Hollywood nos miente sobre cómo es el amor. Nos engaña y hace que esperemos cosas que en la vida real nunca suceden. Las comedias románticas son una gran mentira. Bla bla bla bla. Está bien, en parte estoy de acuerdo. Pero entonces...¿Solo las historias tristes son verdaderas? Yo no creo eso. O, por lo menos, no quiero creer eso.
Sam Mendes es un director que no me termina de convencer, pero, de las últimas películas que vi, es el que más habla sobre el amor de una manera bastante realista. Revolutionary Road, basada en la novela del genial Richard Yates (Once tipos de soledad es uno de mis libros de cuentos preferido) está bien hasta la resolución del conflicto, en donde todo se vuelve demasiado melodramático (incluso, es espantoso como está filmado, con Di Caprio corriendo, etc.)
Anoche vi Away we go. El comienzo es buenísimo, en un momento se vuelve un poco aburrida, pero tiene momentos e ideas altamente disfrutables. Los padres de él, la charla de la hermana con ella en la bañera, las promesas que se hacen ellos hacia el final. Y la última frase de ella, por supuesto. Es una linda historia, podría haber sido una mejor película.
Último detalle: los guionistas son una pareja. Él es Dave Eggers, escritor estadounidense del que no leí -todavía- nada. Ya me puse a investigar qué se consigue.

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