19.12.09
AWAY WE GO
Un tema que me obsesiona (la manera más común que tengo de relacionarme con lo que me interesa) es la representación del amor en las películas. Es un clásico decir lo mal que le ha hecho Hollywood a la visión del amor, cosa que critican desde Roberto Arlt hasta 500 días con ella. Hollywood nos miente sobre cómo es el amor. Nos engaña y hace que esperemos cosas que en la vida real nunca suceden. Las comedias románticas son una gran mentira. Bla bla bla bla. Está bien, en parte estoy de acuerdo. Pero entonces...¿Solo las historias tristes son verdaderas? Yo no creo eso. O, por lo menos, no quiero creer eso.
Sam Mendes es un director que no me termina de convencer, pero, de las últimas películas que vi, es el que más habla sobre el amor de una manera bastante realista. Revolutionary Road, basada en la novela del genial Richard Yates (Once tipos de soledad es uno de mis libros de cuentos preferido) está bien hasta la resolución del conflicto, en donde todo se vuelve demasiado melodramático (incluso, es espantoso como está filmado, con Di Caprio corriendo, etc.)
Anoche vi Away we go. El comienzo es buenísimo, en un momento se vuelve un poco aburrida, pero tiene momentos e ideas altamente disfrutables. Los padres de él, la charla de la hermana con ella en la bañera, las promesas que se hacen ellos hacia el final. Y la última frase de ella, por supuesto. Es una linda historia, podría haber sido una mejor película.
Último detalle: los guionistas son una pareja. Él es Dave Eggers, escritor estadounidense del que no leí -todavía- nada. Ya me puse a investigar qué se consigue.
29.10.09
Enfermos de literatura
Quiero hacer una lista con personajes enfermos de literatura. Después, no sé qué voy a hacer exactamente con eso. Escribir algo al respecto, por ejemplo. Si se copan, acepto nombres para sumar a la lista. (No vale decir el Quijote o Madame Bovary)
28.10.09
Life on Mars

Estoy muy emocionada por la cantidad de gente que me dice: "che, vi tal cosa que recomendaste en el blog". O sea, no sólo lo leen, sino que le hacen caso. Qué bueno.
Empecé a ver Life on Mars. La serie original es inglesa. Yo estoy viendo la norteamericana por tres motivos. Uno, el primer capítulo que vi de casualidad era norteamericano. Dos, (un motivo recurrente por el que me acusan de falta de seriedad crítica) : el irlandés que la protagoniza (sí, la versión norteamerica la protagoniza un irlandés). Una observación al respecto: el actor en sí no me gusta, me gusta en su caracterización setentosa, cuando tiene barba y bigotes, por ejemplo. Tres, el jefe de policía es Harvey Keitel.
La historia empieza con un policía del 2006 que tras un accidente (en el que estaba escuchando Life on Mars) es transportado en el tiempo hacia 1973. Él no entiende qué le pasó y tiene distintas hipótesis. Lo interesante, por lo que vi hasta ahora, es que los casos que tiene que resolver están relacionados con su presente.
La serie tiene 17 capítulos y se termina. (Se nota que la versión original es inglesa, los yanquis jamás habrían hecho una cosa así) Aunque el final de la historia no sea lo más importante sino como se llega a ella, estoy tentada a ver el último capítulo para ver la explicación que van a darle. Cuando le conté a Patricio (él no vio la serie) me dijo que cómo iba a hacer una cosa así, que tenía que ver todos los capítulos. Me llamó a la reflexión, así que creo que voy a hacerle caso. Igual, no sé. Ya veremos qué hago cuando ande por el episodio 7, 8.
Un último comentario: muy buena la música. La hace mucho más disfrutable.
22.10.09
McKee te calma la angustia

No perdí la decisión de hacer este blog. Pasaron cosas, en fin... En casi dos meses vi, leí, escuché bastante: Whatever works, los capítulos estreno de Curb, Role models, Eastbound & Down, Damages, Julie & Julia, Bastardos sin gloria, Modern Family. Ah, también fui al seminario de McKee. En esos días repetí varias veces que lo mejor que tenía ir al seminario era que me sentía Charlie Kaufman. La primera vez que hice el chiste funcionó muy bien y, por eso, creo que lo seguí diciendo.
Por ahora dejo algo que McKee respondió en algún reportaje. (Lo leí y lo copié de algún lado)
"Los jóvenes cometen todos los errores imaginables. Pero, en general, la impresión que uno tiene cuando lee primeros trabajos, es que los jóvenes artistas, en su entusiasmo por escribir, nunca dudan o cuestionan. Ellos sólo abren su corazón y terminan confesando: "Oh, Sr. McKee, amo escribir; realmente amo escribir; me levanto a las tres de la mañana y escribo, escribo y escribo". Yo escucho y pienso: "Nada bueno saldrá de esto". Los escritores profesionales no aman escribir. Se arrastran a sí mismos al teclado cada mañana. Los artistas escriben con temor, no con amor. Los autores con verdadero gusto escriben porque deben escribir, no porque amen escribir."
1.9.09
HBO
31.8.09
Frank O'Hara

Poema
¡Lana Turner ha sufrido un colapso!
Yo estaba trotando y de pronto
empezó a llover y a nevar
y vos dijiste que caía granizo
pero el granizo te pega en la cabeza
fuerte, así que en realidad nevaba y
llovía y yo iba con tanto apuro
para encontrarme con vos pero el tránsito
actuaba exactamente igual que el cielo
y de pronto veo el titular
¡LANA TURNER HA SUFRIDO UN COLAPSO!
No hay nieve en Hollywood
No hay lluvia en California
yo he ido a un montón de fiestas
y he actuado de un modo por completo vergonzoso
pero jamás he sufrido un colapso
Oh Lana Turner te amamos levantáte.
Frank O´Hara nació (1926) y murió (1966) en Estados Unidos. Junto a John Ashbery, Kenneth Koch y otros, perteneció al grupo de poetas llamados "New York School". Desde 1952 hasta su muerte, trabajó para el M.O.M.A (Museum of Modern Arts), donde difundió a pintores expresionistas abstractos (Jackson Pollock, Franz Kline, etc.). En vida publicó seis libros de poemas -A City Winter, Meditations in an Emergency,Second Avenue, Odes, Lunch Poems y Love Poems (Tentative Title)- y obras de teatro y libros de crítica de arte. Más de cincuenta poemas suyos se inspiran en el cine. Se lo considera fundador del estilo camp (del francés se camper: posar, ostentar), que tiende a frivolizar la experiencia y se relaciona con la poesía gay.
Poema y biografía copiados de Ñusléter
20.8.09
No estoy de acuerdo, pero cada vez que leo esta manera de entenderlo, me quedo con la duda
17.8.09
Fin de semana largo

5.8.09
La felicidad
30.7.09
Vila Matas: Escribir es dejar de ser escritor
Pero no quiero hablar de mis fanatismos, sino de este texto del que puedo decir dos cosas:
1) Mucho tiempo y dinero gasto yo en mi compleja relación con la escritura. Este texto me resultó por demás revelador en más de un sentido.
2) Ojalá lo hubiera escrito yo.
Acá lo copio.
Escribir es dejar de ser escritor*
por Vila Matas
Muchas veces me he visto obligado a contestar a la pregunta de por qué escribo Al principio, cuando era muy joven y tímido, utilizaba la breve respuesta que daba André Gide a esa pregunta y contestaba: «Escribo para que me lean.»
Si bien es cierto que escribo para que me lean, con el tiempo he aprendido a completar con otras verdades mi sincera respuesta a la pregunta de por qué escribo. Ahora, cuando me hacen la inefable pregunta, explico que me hice escritor porque 1) quería ser libre, no deseaba ir a una oficina cada mañana, 2) porque vi a Mastroianni en La noche de Antonioni; en esa película -que se estrenó en Barcelona cuando tenía yo dieciséis años- Mastroianni era escritor y tenía una mujer (nada menos que Jeanne Moreau) estupenda: las dos cosas que yo más anhelaba ser y tener
Casarse con una Jeanne Moreau no es fácil, tampoco lo es ser realmente un escritor. Por aquellos días, yo tenía una vaga idea de que no era sencillo ni una cosa ni la otra, pero no sabia hasta qué punto eran dos cosas muy complicadas, sobre todo la de ser escritor
Yo vi La noche y empecé a adorar la imagen pública de esos seres a los que llamaban escritores. Me gustaron, en un primer momento, Boris Vian, Albert Camus, Scott Fitzgerald y André Malraux. Los cuatro por su fotogenia, no por lo que hubieran escrito. Cuando mi padre me preguntó qué carrera pensaba estudiar -é1 tenía la callada ilusión de que yo quisiera ser abogado-, le dije que pensaba ser como Malraux. Recuerdo la cara de estupor de mi padre, y también recuerdo lo que entonces me dijo: «Ser Malraux no es una carrera, eso no se estudia en la universidad.»
Hoy sé muy bien por qué deseaba ser como Malraux. Porque ese escritor, además de tener una expresión de hombre curtido, se había construido una leyenda de aventurero y de hombre no reñido con la vida, esa vida que yo tenía por delante y a la que no quería renunciar Lo que en esos días yo no sabía era que para ser escritor había que escribir, y además escribir como mínimo muy bien, algo para lo que hay que armarse de valor y, sobre todo, de una paciencia infinita, esa paciencia que supo describir muy bien Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla.»
Todo esto lo explicó muy bien Truman Capote en su célebre prólogo a Música para camaleones cuando dijo que un día comenzó a escribir sin saber que se había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo: «Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y escribir mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil pero brutal.»
Así pues, yo en esos días no sabía que para ser escritor había que escribir, y además había que escribir como mínimo muy bien. Pero es que, por no saber, ni sabía que era preciso renunciar a una notable porción de vida si se quería realmente escribir Por no saber, ni sabía que escribir, en la mayoría de los casos, significa entrar a formar parte de una familia de topos que viven en unas galerías interiores trabajando día y noche. Por no saber, ni sabía que iba a acabar siendo escritor, pero un tipo de escritor alejado de la figura de Malraux, pues me esperaban aventuras, pero más del lado de la literatura que de la vida.
Pero escribir vale la pena, no conozco nada más atractivo que la actividad de escribir, aunque al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer. Porque es un placer y es -como decía Danilo Kis- elevación: «La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo.»
Hoy en día, con el auge de la nueva narrativa española, se dan entre nosotros dos tipos de escritores jóvenes, de escritores principiantes: por una parte, están los que no ignoran que se trata de un oficio duro y paciente, un oficio en el que se avanza en tinieblas y le obliga a uno a jugarse la vida, a arriesgar (como decía Michel Leiris) la vida como lo hace un torero; por otra parte, están los que ven en la literatura una carrera y buscan el dinero y la fama como primer objetivo de su trabajo.
No tengo alma de predicador y, además, no quiero desanimar ni a unos ni a otros, de modo que citaré de nuevo a Oscar Wilde, citaré ese consejo que le dio a un joven al que le habían dicho que debía comenzar desde abajo: «No, empieza desde la cumbre y siéntate arriba.» Gabriel Ferrater lo dijo de otra forma: «Un escritor es como un artillero. Está condenado, lo sabemos todos, a caer un poco más abajo de su meta. Por ejemplo, si yo pretendo ser Musil y caigo un poco más abajo, pues ya es bastante más arriba. Pero si pretendo ser como un autor de cuarta fila...»
Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino escribir, encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un amo que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura, como muy bien se aprecia en frases como esta de Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»
Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir. Y es que (como dice Justo Navarro) ser escritor, cuando ya se sabe escribir, es convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar a traducirte a ti mismo. Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras. Es algo terrible pero que recomiendo a todo el mundo, porque escribir es corregir la vida -aunque sólo corrijamos una sola coma al día-, es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la horrenda vida auténtica (debido a su carácter de horrenda, el tributo que debemos pagar para escribir y renunciar a parte de la vida auténtica no es pues tan duro como podría pensarse) o bien, como decía Italo Svevo, es lo mejor que podemos hacer en esta vida y, precisamente por ser lo mejor, deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo: «Cuando todos comprendan con la claridad con que yo lo hago, todos escribirán. La vida será literaturizada. La mitad de la humanidad se dedicará a leer y a estudiar lo que la otra mitad de la humanidad habrá escrito. Y el recogimiento ocupará la mayor parte del tiempo que será así arrebatado a la horrible vida verdadera. Y si una parte de la humanidad se rebelase y se negase a leer las lucubraciones de los demás, mucho mejor. Cada uno se leería a sí mismo.»
Leyendo a los otros o a nosotros mismos, poco margen veo yo para estallidos bélicos y mucho en cambio para la capacidad de un hombre para respetar los derechos de otro hombre, y viceversa. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos. Habría que partir a la búsqueda de ese recogimiento universal. Se me dirá que se trata de una utopía, pero sólo en el futuro todo es posible.*Texto extraído de: http://www.barcelonareview.com/23/s_escribir.htm
Dan in real life

Está buena. Igual lo que rescato es la sensación que me dio cuando la vi: no importa taaanto si por momentos las reacciones se vuelven inverosímiles o si hay cosas de la estructura que no cierran o son forzadas, cuando lo que tenés para contar está bueno o tenés personajes a los que es imposible no querer. Sé que mi argumentación es decididamente poco sólida, y que alguien la podría usar en mi contra para defender alguna película que a mí me parece malísima, pero, bueno, cualquier cosa lo charlamos.
Veanla, está linda.
Copio sinopsis de la película qu encontré por internet:
Todo empieza cuando Dan Burns, viudo, padre y columnista asesor familiar, que aún no se ha repuesto de la pérdida de su mujer, se refugia en la excusa de que debe ocuparse de sus tres rebeldes hijas para evitar enfrentarse a cualquier situación imprevista. Pero todo está a punto de cambiar cuando Dan las lleva a pasar un fin de semana a Rhode Island para la reunión otoñal que anualmente celebra la numerosa, alegre y ruidosa familia Burns. Al poco de llegar, conoce a una atractiva mujer llamada Marie en una librería. Por primera vez en mucho, mucho tiempo, Dan siente una auténtica chispa, pero enseguida debe apagarla al descubrir que Marie es la nueva novia de su hermano Mitch y que va a ser presentada a la familia.
También es verdad que, si hay un personaje falso perdedor melancólico y una familia por ahí, ya tiene un punto a favor para que a mí me guste.
Un último comentario: con esta película, terminó de convencerme Steve Carell como excelente comediante. Con esto quiero decir: la próxima en la que esté él, la voy a ver casi seguro.
23.7.09
Baileys
La última serie que estuve viendo: Dirty Sexy Money
Es la historia de Nick George, un abogado que, cuando muere su padre en un confuso accidente, se hace cargo de los clientes más importantes que éste tenía: los Darling, la familia más rica de New York. Nick es un idealista y su sueño es hacer beneficencia, por eso cree que el dinero de los Darling es un camino posible para conseguirlo. Claro que eso se complica porque empieza a tener que invertir más tiempo y dedicación en los caprichosos y dudosos encargos de los Darling.Su creador, el dramaturgo Craig Wright, dijo que se sentía identificado con Nick y que la relación de su personaje con los Darling es la misma que él establece con Hollywood. Obvio, con eso, me compró.
Plan: descargar la computadora

Ya está un pco vieja, ya le bajamos demasiadas cosas que siempre prometemos sacarle. Conclusión: volví a conectar el cd al equipo de música. Es decir, el equipo no está más conectado a la máquina. Mientras grabo cds, vuelvo a escuchar los viejos cds, fundamentalmente aquellos que H le compraba a Fichi en la época del 1 a 1, época en la que tampoco estaba a cargo, a medias, de un hogar.
Un de mis discos preferidos: Terror Twilight de Pavement
Le pregunto a H si como es un disco del '99 eso significa que su sonido está otra vez de moda -porque están de moda los '90- pero me dice que no, porque lo que está de moda es del '91 al '94. Lejos de querer hacerme la inocente, juro que no entiendo las tendencias musicales. Sí las entiendo en la literatura, el cine, o el teatro, pero no en la música. Los discos me gustan o no me gustan, así de básico. No lo digo como algo bueno, ni malo, sino como algo que pasa.
Me acuerdo del recital que dio Stephen Malkmus en Unione e belevolenza en donde la pasé muy bien. En el final hizo unos covers "controversiales" -de Oasis, por ejemplo- y algunos entendidos del rock se reían para demostrar que entendían la ironía. Bueno, puede que se rieran porque les causaba gracia y que a mí me guste criticar a la gente.
22.7.09
Un día muy VICTORIA MIL

Disco: Están despedidos
Tema preferido: "Resplandor"
3 frases de las canciones:
"El presente siempre está queriendo cambiar"
"Rompimos un piano que quisimos pagar, nos llenamos de deudas con sentido moral"
"Todo salió de vos, pero hasta que se destruyó no entendiste nada"
No, no es el mejor disco de Victoria Mil, pero ese no es el punto. Compré el original después de un recital que dieron en el Recoleta. Lo compré para apoyar la música nacional que me gusta.

