30.7.09

Vila Matas: Escribir es dejar de ser escritor

Amo a Vila Matas. El que me conoce sabe que tiendo al fanatismo por escritores, directores, actores, etc. Cuando me gusta alguien lo banco a morir.
Pero no quiero hablar de mis fanatismos, sino de este texto del que puedo decir dos cosas:
1) Mucho tiempo y dinero gasto yo en mi compleja relación con la escritura. Este texto me resultó por demás revelador en más de un sentido.
2) Ojalá lo hubiera escrito yo.

Acá lo copio.

Escribir es dejar de ser escritor*
por Vila Matas

Muchas veces me he visto obligado a contestar a la pregunta de por qué escribo Al principio, cuando era muy joven y tímido, utilizaba la breve respuesta que daba André Gide a esa pregunta y contestaba: «Escribo para que me lean.»

Si bien es cierto que escribo para que me lean, con el tiempo he aprendido a completar con otras verdades mi sincera respuesta a la pregunta de por qué escribo. Ahora, cuando me hacen la inefable pregunta, explico que me hice escritor porque 1) quería ser libre, no deseaba ir a una oficina cada mañana, 2) porque vi a Mastroianni en La noche de Antonioni; en esa película -que se estrenó en Barcelona cuando tenía yo dieciséis años- Mastroianni era escritor y tenía una mujer (nada menos que Jeanne Moreau) estupenda: las dos cosas que yo más anhelaba ser y tener

Casarse con una Jeanne Moreau no es fácil, tampoco lo es ser realmente un escritor. Por aquellos días, yo tenía una vaga idea de que no era sencillo ni una cosa ni la otra, pero no sabia hasta qué punto eran dos cosas muy complicadas, sobre todo la de ser escritor

Yo vi La noche y empecé a adorar la imagen pública de esos seres a los que llamaban escritores. Me gustaron, en un primer momento, Boris Vian, Albert Camus, Scott Fitzgerald y André Malraux. Los cuatro por su fotogenia, no por lo que hubieran escrito. Cuando mi padre me preguntó qué carrera pensaba estudiar -é1 tenía la callada ilusión de que yo quisiera ser abogado-, le dije que pensaba ser como Malraux. Recuerdo la cara de estupor de mi padre, y también recuerdo lo que entonces me dijo: «Ser Malraux no es una carrera, eso no se estudia en la universidad.»

Hoy sé muy bien por qué deseaba ser como Malraux. Porque ese escritor, además de tener una expresión de hombre curtido, se había construido una leyenda de aventurero y de hombre no reñido con la vida, esa vida que yo tenía por delante y a la que no quería renunciar Lo que en esos días yo no sabía era que para ser escritor había que escribir, y además escribir como mínimo muy bien, algo para lo que hay que armarse de valor y, sobre todo, de una paciencia infinita, esa paciencia que supo describir muy bien Oscar Wilde: «Me pasé toda la mañana corrigiendo las pruebas de uno de mis poemas, y quité una coma. Por la tarde, volví a ponerla.»

Todo esto lo explicó muy bien Truman Capote en su célebre prólogo a Música para camaleones cuando dijo que un día comenzó a escribir sin saber que se había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo: «Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando averigüé la diferencia entre escribir bien y escribir mal; y luego hice otro descubrimiento más alarmante todavía: la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero; es sutil pero brutal.»

Así pues, yo en esos días no sabía que para ser escritor había que escribir, y además había que escribir como mínimo muy bien. Pero es que, por no saber, ni sabía que era preciso renunciar a una notable porción de vida si se quería realmente escribir Por no saber, ni sabía que escribir, en la mayoría de los casos, significa entrar a formar parte de una familia de topos que viven en unas galerías interiores trabajando día y noche. Por no saber, ni sabía que iba a acabar siendo escritor, pero un tipo de escritor alejado de la figura de Malraux, pues me esperaban aventuras, pero más del lado de la literatura que de la vida.

Pero escribir vale la pena, no conozco nada más atractivo que la actividad de escribir, aunque al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer. Porque es un placer y es -como decía Danilo Kis- elevación: «La literatura es elevación. No inspiración, les ruego. Elevación. Epifanía joyceana. Es el instante en que se tiene la impresión de que, en toda la nulidad del hombre y de la vida, hay de todos modos unos cuantos momentos privilegiados, que hay que aprovechar. Es un don de Dios o del diablo, poco importa, pero un don supremo.»

Hoy en día, con el auge de la nueva narrativa española, se dan entre nosotros dos tipos de escritores jóvenes, de escritores principiantes: por una parte, están los que no ignoran que se trata de un oficio duro y paciente, un oficio en el que se avanza en tinieblas y le obliga a uno a jugarse la vida, a arriesgar (como decía Michel Leiris) la vida como lo hace un torero; por otra parte, están los que ven en la literatura una carrera y buscan el dinero y la fama como primer objetivo de su trabajo.

No tengo alma de predicador y, además, no quiero desanimar ni a unos ni a otros, de modo que citaré de nuevo a Oscar Wilde, citaré ese consejo que le dio a un joven al que le habían dicho que debía comenzar desde abajo: «No, empieza desde la cumbre y siéntate arriba.» Gabriel Ferrater lo dijo de otra forma: «Un escritor es como un artillero. Está condenado, lo sabemos todos, a caer un poco más abajo de su meta. Por ejemplo, si yo pretendo ser Musil y caigo un poco más abajo, pues ya es bastante más arriba. Pero si pretendo ser como un autor de cuarta fila...»

Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino escribir, encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un amo que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura, como muy bien se aprecia en frases como esta de Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»

Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir. Y es que (como dice Justo Navarro) ser escritor, cuando ya se sabe escribir, es convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar a traducirte a ti mismo. Escribir es hacerse pasar por otro, escribir es dejar de ser escritor o de querer parecerte a Mastroianni para simplemente escribir, escribir lo que escribirías si escribieras. Es algo terrible pero que recomiendo a todo el mundo, porque escribir es corregir la vida -aunque sólo corrijamos una sola coma al día-, es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la horrenda vida auténtica (debido a su carácter de horrenda, el tributo que debemos pagar para escribir y renunciar a parte de la vida auténtica no es pues tan duro como podría pensarse) o bien, como decía Italo Svevo, es lo mejor que podemos hacer en esta vida y, precisamente por ser lo mejor, deberíamos desear que lo hiciera todo el mundo: «Cuando todos comprendan con la claridad con que yo lo hago, todos escribirán. La vida será literaturizada. La mitad de la humanidad se dedicará a leer y a estudiar lo que la otra mitad de la humanidad habrá escrito. Y el recogimiento ocupará la mayor parte del tiempo que será así arrebatado a la horrible vida verdadera. Y si una parte de la humanidad se rebelase y se negase a leer las lucubraciones de los demás, mucho mejor. Cada uno se leería a sí mismo.»

Leyendo a los otros o a nosotros mismos, poco margen veo yo para estallidos bélicos y mucho en cambio para la capacidad de un hombre para respetar los derechos de otro hombre, y viceversa. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos. Habría que partir a la búsqueda de ese recogimiento universal. Se me dirá que se trata de una utopía, pero sólo en el futuro todo es posible.

*Texto extraído de: http://www.barcelonareview.com/23/s_escribir.htm

Dan in real life


Está buena. Igual lo que rescato es la sensación que me dio cuando la vi: no importa taaanto si por momentos las reacciones se vuelven inverosímiles o si hay cosas de la estructura que no cierran o son forzadas, cuando lo que tenés para contar está bueno o tenés personajes a los que es imposible no querer. Sé que mi argumentación es decididamente poco sólida, y que alguien la podría usar en mi contra para defender alguna película que a mí me parece malísima, pero, bueno, cualquier cosa lo charlamos.
Veanla, está linda.
Copio sinopsis de la película qu encontré por internet:

Todo empieza cuando Dan Burns, viudo, padre y columnista asesor familiar, que aún no se ha repuesto de la pérdida de su mujer, se refugia en la excusa de que debe ocuparse de sus tres rebeldes hijas para evitar enfrentarse a cualquier situación imprevista. Pero todo está a punto de cambiar cuando Dan las lleva a pasar un fin de semana a Rhode Island para la reunión otoñal que anualmente celebra la numerosa, alegre y ruidosa familia Burns. Al poco de llegar, conoce a una atractiva mujer llamada Marie en una librería. Por primera vez en mucho, mucho tiempo, Dan siente una auténtica chispa, pero enseguida debe apagarla al descubrir que Marie es la nueva novia de su hermano Mitch y que va a ser presentada a la familia.

También es verdad que, si hay un personaje falso perdedor melancólico y una familia por ahí, ya tiene un punto a favor para que a mí me guste.

Un último comentario: con esta película, terminó de convencerme Steve Carell como excelente comediante. Con esto quiero decir: la próxima en la que esté él, la voy a ver casi seguro.

23.7.09

Baileys


Para estos días de frío polar, aunque para otras temperaturas también, y para ciertas situaciones de la vida, y porque sí, melanias.blogspot recomienda su consumo.

La razón de mi vida

http://www.youtube.com/watch?v=7VeTEP3xoXo

¿Cuándo la estrenan en Argentina?

La última serie que estuve viendo: Dirty Sexy Money

Es la historia de Nick George, un abogado que, cuando muere su padre en un confuso accidente, se hace cargo de los clientes más importantes que éste tenía: los Darling, la familia más rica de New York. Nick es un idealista y su sueño es hacer beneficencia, por eso cree que el dinero de los Darling es un camino posible para conseguirlo. Claro que eso se complica porque empieza a tener que invertir más tiempo y dedicación en los caprichosos y dudosos encargos de los Darling.
Su creador, el dramaturgo Craig Wright, dijo que se sentía identificado con Nick y que la relación de su personaje con los Darling es la misma que él establece con Hollywood. Obvio, con eso, me compró.

Plan: descargar la computadora


Ya está un pco vieja, ya le bajamos demasiadas cosas que siempre prometemos sacarle. Conclusión: volví a conectar el cd al equipo de música. Es decir, el equipo no está más conectado a la máquina. Mientras grabo cds, vuelvo a escuchar los viejos cds, fundamentalmente aquellos que H le compraba a Fichi en la época del 1 a 1, época en la que tampoco estaba a cargo, a medias, de un hogar.
Un de mis discos preferidos: Terror Twilight de Pavement
Le pregunto a H si como es un disco del '99 eso significa que su sonido está otra vez de moda -porque están de moda los '90- pero me dice que no, porque lo que está de moda es del '91 al '94. Lejos de querer hacerme la inocente, juro que no entiendo las tendencias musicales. Sí las entiendo en la literatura, el cine, o el teatro, pero no en la música. Los discos me gustan o no me gustan, así de básico. No lo digo como algo bueno, ni malo, sino como algo que pasa.
Me acuerdo del recital que dio Stephen Malkmus en Unione e belevolenza en donde la pasé muy bien. En el final hizo unos covers "controversiales" -de Oasis, por ejemplo- y algunos entendidos del rock se reían para demostrar que entendían la ironía. Bueno, puede que se rieran porque les causaba gracia y que a mí me guste criticar a la gente.

22.7.09

Un día muy VICTORIA MIL




Disco: Están despedidos
Tema preferido: "Resplandor"

3 frases de las canciones:

"El presente siempre está queriendo cambiar"
"Rompimos un piano que quisimos pagar, nos llenamos de deudas con sentido moral"
"Todo salió de vos, pero hasta que se destruyó no entendiste nada"

No, no es el mejor disco de Victoria Mil, pero ese no es el punto. Compré el original después de un recital que dieron en el Recoleta. Lo compré para apoyar la música nacional que me gusta.